[SPAIN] Querida Europa…

Otra temporada que llega a su fin. Otro año en el que sesenta equipos procedentes de distintos puntos del continente han participado en la competición más prestigiosa del mundo del hockey sobre patines.

Desde aquel 4 de noviembre en el que todo arrancaba hasta el pasado domingo 13 de mayo en el que se ponía fin a otra época han pasado siete meses; tres equipos han levantado el título más soñado y otros 57 se han quedado en el camino o las puertas.

Han sido cantidad partidos, muchos resultados y numerosos goles los que se han marcado a lo largo de estos 214 días de competición. Pero la memoria es efímera e infinitamente selectiva. Hay equipos que lograron un resultado utópico, lograron la “hazaña” y, sin embargo, si no llegaron a la final, su proeza -increíble que en pleno 2018 buscando un sinónimo de hazaña el diccionario me indique hombrada como opción válida- se ha difuminado tan rápido como quedaron apeados del sueño europeo.

Por contra, no olvidarán los aficionados del Hostelcur que levantaron su quinta copa de Europa en un Da Luz lleno ante el Benfica SL en una final cuyo vídeo sigue siendo el más visualizado del canal CersTV.

También recordarán bien los seguidores del Lleida Llista Blava que en el 2018 consiguieron su primer título continental y que la ciudad se volcó para una celebración a la altura.

Sin duda, los culés rememorarán esta temporada durante años porque lo han vuelto a hacer: triplete. Campeones de Copa del Rey, OK liga y Liga Europea. Sin desmerecer ninguno, que sin duda la liga es el premio a la regularidad y la Copa no siempre la gana el mejor -ese es precisamente su atractivo-, la Liga Europea es el más reconocido de los títulos porque es donde compiten los clubes más grandes y ambiciosos. La final de la copa de Europa no es un partido territorial, no la vive sólo el viejo continente… es el partido, el que el mundo entero del hockey sobre patines espera 365 días, es el mayor y mejor espectáculo que este deporte brinda a los suyos.

Pero además de estas tres aficiones; el hockey, quienes lo componen, no olvidarán las particularidades que les han erizado la piel porque el deporte es eso: emociones que se clavan.

Nadie olvidará que el héroe de la final de Oporto fue Aitor Egurrola -contra todo pronóstico por la inmensa temporada realizada por Sergi Fernández, que sufría una lesión en el brazo que no le permitió jugar la final-. El portero se ha convertido en el azulgrana con más Copas de Europa, 11, en cualquiera de las secciones del club. A los 37 años suma más títulos (66) que nadie en la historia del hockey tras dos décadas en la élite.

La voz entrecortada de un SEÑOR Cabestany en rueda de prensa al confesar que había sido el primero en presionar para que el Porto organizara la final four porque confiaba en las posibilidades de un equipo del que se sentía muy orgulloso aún no siendo campeones de Europa.

En lo extradeportivo, este año miles de personas pudieron ver en directo los partidos desde cualquier rincón del mundo.

Da Luz, el 11 de septiembre y Dragão Caixa han sido escenarios de gala para citas excepcionales. Tres finales europeas con las gradas llenas.

Pequeños pasos de gigante para el cada día menos minoritario hockey patines.